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lunes, 29 de febrero de 2016

Federico, mi niñez, Yerma y la poesía que no es útil

Foto: Federico al piano. revista abretelibro.com


Pienso en Federico, lo conocí como de niño, aún la poesía era algo útil en mi vida diaria, con sus rimas deliciosas me llevó a España, a lo andaluz, supe del flamenco, de Cervantes, baile una sevillana con la profe de flamenco en medio de un bar abarrotado, me enamoré con sus romances. Federico es como un amigo de infancia, que me enseñó los celos terribles en Yerma, trabajé en esa obra como Juan, y sufrí de unos celos que me mataban, pensé en la Carmen de Saura y la trama de la obra de me enrredaba con la realidad... Federico me enseñó la música de la poesía, junto a su piano oí las nanas más hermosas, con sus letras sufrí como personaje, como actor la muerte interior de un hombre. Quizá con Federico pasé de niño a adulto, no lo sé, pero como un buen amigo de la infancia, en estos días donde la adultes no deja que la poesía sea útil, el recuerdo de todo lo vivido junto o con Federico me reconforta, con la mirada segura del tiempo.

Así para retornar a este espacio olvidado de mí mismo que es este blog arranco con esto de Federico García Lorca, espero les guste tanto como a mí...



La Casada Infiel



Y que yo me la llevé al río 
creyendo que era mozuela, 
pero tenía marido. 

Fue la noche de Santiago 
y casi por compromiso. 
Se apagaron los faroles 
y se encendieron los grillos. 
En las últimas esquinas 
toqué sus pechos dormidos, 
y se me abrieron de pronto 
como ramos de jacintos. 
El almidón de su enagua 
me sonaba en el oído, 
como una pieza de seda 
rasgada por diez cuchillos. 
Sin luz de plata en sus copas 
los árboles han crecido, 
y un horizonte de perros 
ladra muy lejos del río. 



Pasadas las zarzamoras, 
los juncos y los espinos, 
bajo su mata de pelo 
hice un hoyo sobre el limo. 
Yo me quité la corbata. 
Ella se quitó el vestido. 
Yo el cinturón con revólver. 
Ella sus cuatro corpiños. 
Ni nardos ni caracolas 
tienen el cutis tan fino, 
ni los cristales con luna 
relumbran con ese brillo. 
Sus muslos se me escapaban 
como peces sorprendidos, 
la mitad llenos de lumbre, 
la mitad llenos de frío. 
Aquella noche corrí 
el mejor de los caminos, 
montado en potra de nácar 
sin bridas y sin estribos. 
No quiero decir, por hombre, 
las cosas que ella me dijo. 
La luz del entendimiento 
me hace ser muy comedido. 
Sucia de besos y arena 
yo me la llevé del río. 
Con el aire se batían 
las espadas de los lirios. 

Me porté como quien soy. 
Como un gitano legítimo. 
Le regalé un costurero 
grande de raso pajizo, 
y no quise enamorarme 
porque teniendo marido 
me dijo que era mozuela 
cuando la llevaba al río.

domingo, 25 de octubre de 2009

TEBAS, LA SIETE PUERTAS, LOS SIETE CHAKRAS Y EL TEMPLO INTERIOR


Imagen: Eteocles contra Polinices
Origen: www.esquife.cult.cu

Para algunos estudiosos Esquilo es de los tres trágicos griegos el más profundo, el que en sus obras deja mensajes más adentrados en la búsqueda de sí mismo. En Los Siete Contra Tebas, tragedia del ciclo tebano, la cual es la que se conserva de Esquilo ya que como saben las tragedias eran escritas en una tetralogía, que consistían en tres tragedias y un drama satírico; así pues a la que corresponde Los Siete Contra Tebas estaba conformada por: Layo, Edipo y esta tragedia, el drama satiríco era La Esfinge. Los otros tres están perdidos.

En Los Siete Contra Tebas Esquilo habla de la maldición que le hizo Edipo a sus hijos Eteocles y Polinice de que ninguno reinaría sobre Tebas. Ellos decidieron turnarse un año cada uno en el trono de Tebas. Comenzó Eteocles pero cuando termino su primer año no quizo cerderle el mando a su hermano Polinices, este fue exilado y se fue a buscar aliados para hacerle la guerra a Eteocles. Así con otros seis héroes llegó a las puertas de Tebas a combatir a su hermano. Trato de tomar la ciudad atacando cada una de sus siete puertas con un héroe. A los que su hermano Eteocles contrapuso otro héroe. Esas siete puertas corresponden en número a los chakras y es posible que Tebas corresponda al templo interior o al cuerpo humano. Así en la tragedia Esquilo hace un descripción de cada uno de los enemigos que atacan a cada puerta con su debida contraparte, quizás así podríamos saber como combatir los enemigos que nos atacan. Esto es solo mi apreciación.

En cualquier caso esas siete puertas corresponden en número a las siete iglesias de San Pablo, a los Siete sellos del Apocalipsis y a un largo etcétera. Podría ser casualidad? No lo sé mientras tanto la obra es hermosa y merece la pena leerla.

sábado, 14 de junio de 2008

IONESCO, EL ABSURDO, VICTIMAS DEL DEBER, LA CLÁSICA Y EL ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN MEMORIA



El teatro del absurdo fue un movimiento que renovó el teatro de las viejas estructuras fosilizadas que desde siglos lo había alejado en muchos casos de su intención real de arte consiente y catártico y por tanto de arte sagrado. Beckett y Ionesco son sus representantes más conocidos; pero, Genet, Artaud, Adamov, Stoppard, Pinter, Mrosev, Arrabal, Piñeiro y Tardieu, son autores que han trabajaron este estilo teatral de manera maravillosa. El absurdo como recurso usa la metáfora poética como medio de expresión de la ansiedad del hombre, lo incongruente de su existencia, la ceguera de su destino, lo inexplicable de su propia condición múltiple y paradójica, inconsistente y dinámica, amnésica de sí misma y dicotómica; donde como bien lo dice Gurdjieff todo sucede y nada es hecho. Así, este estilo se aleja de la realidad objetiva y se sume en una especie de ambiente de ensueño o fantasía, un teatro superrealizante en la medida en que el superrealismo sea onírico.

En el teatro del absurdo lo trágico y lo cómico no se definen con los límites acostumbrados y en una especie de danza onírica se burlan de las estructuras que hasta entonces existieron en el teatro. Lo trágico en el teatro del absurdo es la propia existencia humana, que es incoherente como lo muestra en muchos de los diálogos de los que se vale para hacer una sátira de la propia existencia humana. El hombre que no muestra coherencia entre su propia condición y sus deseos, que se vuelven estereotipos, una suerte de histeria colectiva que abandona la individualidad en beneficio al bien común inconsciente, a sueños y deseos prefabricados y vendidos por la sociedad misma y determinados por el momento histórico.

El hombre es absurdo, así el teatro rompe la lógica que hasta ese momento dominó el hilo dramático de las obras que se escribían para inspirarse en otra "lógica y otra psicología, aportando contradicción a la no contradicción y no contradicción a lo que el sentido común juzga como contradictoria, abandonando el principio de identidad y de la unidad de los caracteres en beneficio del movimiento, de una psicología dinámica... (Víctimas del Deber. E. Ionesco)". Los personajes no son siempre los mismos, la personalidad no existe, en ellos no hay sino fuerzas contradictorias o no contradictorias, haciendo que los personajes sean cada vez menos ellos mismos perdiendo su forma frente a lo informe del devenir, cada personaje es menos él mismo que el otro. Eso lo explica en su propia obra Ionesco, poniendo su manifiesto en boca de uno de sus personajes.

Situaciones que no corresponden al hilo dramático hasta entonces planteado, diálogos que en apariencia no dicen nada, incongruencia de los diálogos, varias líneas discursivas que en una especie de polifonía se conjugan en escena, alegorías, símbolos, pero todo sin cierre ni punto de vista, dejan que el espectador saque sus propias conclusiones interviniendo de manera impactante en el choque dramático necesario para que la catarsis en el espectador se produzca, para que el sentido de la propia condición humana, a manera de espejo donde se vea representada la condición humana y el espectador allí se mire, como herramienta para conocerse a sí mismo. Las piezas abandonan el sentido de identidad, de unidad de los personajes y caracteres, la acción, la casualidad, todo en beneficio del movimiento, un movimiento vertiginoso que lleva a los personajes a trasgredir sus propias fronteras y a intercambiarse unos con otros, a ser varios personajes a la vez, trasladándose en brincos de una lado a otro, de una representación a otra, haciendo difícil para el espectador entender la obra y para el actor interpretarla.

El pasado fin de semana La Clásica, una Compañía de teatro dedicado al estudio y puesta en escena de obras del teatro universal, presentó la Obra: Víctimas del Deber de Eugenio Ionesco en la ciudad de Mérida, Venezuela. La obra contó con una dirección impecable y un montaje hermoso y profundo por parte de Rossana Ceruso. Esta obra hace una sátira del psicoanálisis, es una sátira del psicoanálisis freudiana pero que se vale de un lenguaje onírico, donde el autor expone muchos preceptos del teatro del absurdo en boca de sus personajes. La obra es terriblemente buena y de un impacto que deja secuelas en el espectador por varios días, es una comedia donde los trágico se hace cómico, y lo cómico resulta siendo trágico para el hombre mismo. Hace burla del complejo de Edipo y de la dialéctica Hegeliana, el cuchillo del personaje Nicolás podría representar la muerte, la imposibilidad de comunicación, la falsedad del hombre, lo ilógico de su existencia, la inconformidad de la sociedad, pero como siempre el autor no concluye nada y deja abierta toda posibilidad de interpretación. Lo trágico del hombre es lo insoportable de su propia exisistencia, lo trágico es la propia realidad, muestra en la cotidianidad del hombre una desmitificación de las acciones del hombre mismo, mostrando el trasfondo trágico, absurdo, paradójico de él mismo.

En la obra, Ionesco hace que Choubert el personaje principal represente una especie de obra de teatro dentro de la obra de teatro, que además de burlarse de las escuelas rígidas e inconcientes de teatros que perdieron conexión con el sentido original del teatro o nunca la tuvieron, nos hace preguntarnos como espectadores si nuestra vida no es más que una interpretación de una obra absurda, donde representamos una y otras vez una sucesión de personajes que no hacen más que contradecirse unos con otros, haciendo en ese constante movimiento las veces de lo que denominamos personalidad. No lo sé, pero es impactante preguntarselo. También en la obra hay una búsqueda constante de un tal Mallot con una "t" al final, que nunca aparece pero está siempre presente durante toda la obra, la pesquisa policial del Mallot con una "t" al final nos muestra un adrentrarse en la psiquis humana, y un recorrido por su propia interioridad, por su puesto en forma burlesca y graciosa pero muy inteligente. No termina uno de entender toda la profundidad de la obra enmascarada en incoherencia que contiene esta obra pero nos preguntamos ¿Dónde está Mallot con una "t" al final, ¿Dónde estamos nosotros mismos?.


Finalmente muchos dicen que el teatro del absurdo influyó sobre Buñuel y su cine, aunque sobre eso existe controversia, pero
en lo personal pienso que la película The eternal sunshine of spotless mind (Michel Gondry, 2004), escrita por el excéntrico Charlie Kaufman está influenciada por esta obra de Ionesco. En ambas, obra teatral y película hay un adentrarse en la psiquis del personaje, en sus recuerdos, traumas y humillaciones como medio de exploración de él mismo y muestra una batalla en cada personaje para encontrar en Choubert el recuerdo de Mallot con una "t" y desaparecer en Joel Barish el recuerdo el recuerdo de Clementine. Sea como sea tengo ahora un profundo respeto por el teatro del absurdo y en especial por Ionesco que nos regaló obras impresionantes y de una trascendencia no tan anunciada y muchas veces subestimada.